El mercado de la carne vacuna se encuentra bastante debilitado. Durante el bimestre abril-mayo de 2021, la faena de cabezas de ganado cayó 11,2% y el consumo per cápita de carne vacuna descendió al nivel más bajo de su historia, o por lo menos desde que existen estadísticas de la cadena.

Así lo consignó en su informe el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea.

El trabajo del economista Nicolás Torre precisó que entre enero y mayo, el consumo de carne vacuna en Argentina fue, en términos anualizados, de 45,3 kilos por habitante.

“En una mirada regional, considerando la faena acumulada para 2021, se observa una desmejora significativa de la actividad para la industria frigorífica ubicada en el interior del país: Córdoba, Cuyo, Santa Fe”, comentó el documento, elaborado en base a información de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación.

Esta dinámica no es nueva y viene siendo arrastrada desde hace varios años. Por caso, Torre señaló que las causas de la actual situación podían entreverse ya en 2020, cuando se perdieron 560.000 vacas-vientre, “lo que se tradujo en un factor alcista de la hacienda durante los últimos trimestres, y por consiguiente de la carne bovina al mostrador, que subió 75% interanual en mayo”.

Para tener en cuenta, Torre resaltó que “el salario apenas ha subido 38% en ese período, lo que se tradujo en una marcada caída del consumo per cápita de carne bovina”.

La inflación y las cambiantes políticas sectoriales para la cadena bovina, como el cierre y la posterior apertura parcial (al 50%) de las exportaciones estarían detrás de la caída del consumo y de la producción, que para los primeros cinco meses del año se tradujo en una reducción del 5,6% en el nivel de faena.