Denuncian a la fiscal a cargo de la causa Oldani por posible encubrimiento

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El fiscal federal N°2 Walter Rodríguez presentó un escrito en el que denuncia a la fiscal provincial de la Unidad de Homicidios, Cristina Ferraro, quien estaba a cargo de la causa por el asesinato de Hugo Oldani el pasado 11 de febrero.

Según el funcionario de la Justicia Federal, Ferraro posdría haber incursionado en el delito de encubrimiento por haber liberado el dinero que estaba en las oficinas del empresario de turismo. Para el fiscal Rodríguez la funcionaria del MPA hizo desaparecer rastros, pruebas o instrumentos del ilícito, agravado por tratarse de una figura penal especialmente grave y por su calidad de funcionaria pública.

Según el escrito de Rodríguez, la fiscal Ferraro permitió a la hija de Oldani y al yerno del fallecido presenciar todo el procedimiento inmediato a la muerte y, luego, los autorizó a llevarse de la oficina el dinero y los elementos de valor que allí se encontraban. Incluso, avaló el pedido de ambos de que no se abriera una caja fuerte que estaba en el lugar.

Rodríguez ordenó también allanar la cochera ubicada frente al local del crimen, en pleno centro de la capital provincial, porque allí estacionaban personas que bajaban con cajas de cartón e ingresaban a la oficina. Pero lo más grave que se desprende del escrito de Rodríguez es un informe que apunta que el lugar del asesinato funcionaba una “cueva” financiera y revela que, según testimonios recogidos, se habría manejado dinero proveniente de la recaudación ilegal de la Policía de la Unidad Regional I, más precisamente de la División Motorizada.

La pesquisa del fiscal federal, quien dirigió a un grupo especial de la Policía Federal para esta tarea, da cuenta de un movimiento de gastos cercanos a los 300 mil pesos mensuales por parte de Oldani, quien se dedicaba a las tareas de cambio chico con dinero que resguardaba en un morral, que fuera robado por los atacantes que acabaron con su vida hace seis meses.

Además de esos movimientos chicos, Oldani realizaba operaciones con operadores de mayor envergadura, de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Los cambistas ingresaban por la cochera que tiene la galería Rivadavia, colocaban sus coches en las dársenas, bajaban con cajas de cartón, iban a la empresa Oldani y regresaban al vehículo, de acuerdo a lo que pudo reconstruir el funcionario federal que, de acuerdo a informes de la PFA incorporados en la causa, “manejaba dinero de correspondía a policía de Santa Fe, específicamente a la Regional 1 y a las Motorizada”.

Poco después del homicidio había quedado grabada en la pantalla de una calculadora encendida en el escritorio del empresario con una cifra:16.800.000.  Esto indica que la víctima se encontraba en plena labor matemática en el momento de ser atacada. Como Oldani está muerto la justicia no puede perseguirlo penalmente y eso lo deja en claro la primera parte del escrito, no sin antes mencionar el rol del infortunado empresario santafesino.

El fiscal federal también habla de una “importante cantidad de dinero hallada y desaparecida en el lugar” de los hechos, por lo que responsabiliza directamente a familiares de Oldani y a la fiscal Ferraro.

Los investigadores de la Agencia de Investigación Criminal dejaron plasmado en dos informes que están dentro del legajo de investigación que Ferraro no tuvo el dominio sobre las pericias iniciales, sino que fueron coordinadas, prácticamente por la hija del asesinado y su yerno, al punto tal que no pudieron ingresar al local 30 del salón comercial porque lo impidió Virginia Oldani.