La pobreza afecta al 40,9% de la población, informó el Indec

Read Time:3 Minute, 11 Second

En medio de la pandemia de coronavirus, y de la crisis sanitaria y económica que enfrentará el país que a su vez está sumido en su tercer año consecutivo de recesión, 18 millones de argentinos son pobres, es decir, el 40,9% de la población total del país. Y, de ellos, más de la mitad -el 56,3%- son niños de hasta 14 años.

Son 2 millones más de nuevos pobres que hace sólo 6 meses, si se proyecta el cálculo oficial a la totalidad de la población urbana y rural del país. Y, de ellos, los más afectados son los niños de hasta 14 años. según el Indec, el 60% de los chicos de esas edades es pobre.

La tasa de pobreza del 40,9% y de indigencia del 10,5% es la más alta en los últimos 15 años. Sólo fue superada en 2004 cuando en el primer semestre de ese año se contabilizó un 44.3% de la población sin los recursos básicos suficientes para vivir.

En octubre de 2002, el país se sumergió en su situación más crítica: el 57,5% de la población (unas 19,3 millones de personas en aquel entonces) eran pobres. Es, hasta el momento, el registro más alto de la tasa de pobreza desde la medición de este indicador que realiza el Indec desde 1988.

Para no ser pobre, en la Argentina una familia tipo (dos adultos y dos menores) necesitó en agosto contar con ingresos mínimos de $44.521. Esto incluye servicios básicos pero no el pago del alquiler de una vivienda, por ejemplo. Como la pobreza que mide el Indec es en base a ese ingreso que surge de la Encuesta Permanente de Hogares, se puede decir que 4 de cada 10 familias argentinas vieron deteriorados sus ingresos por la pandemia.

No bastó incluso todos los esfuerzos que hicieron desde el gobierno y la inyección de fondos específicamente para atender a los sectores más postergados. Al 31 de agosto, el Ministerio de Desarrollo Social destinó cinco veces más de recursos para planes alimentarios, programas para la primera infancia y planes de empleo que en todo 2019. Se ejecutaron 150.000 millones de pesos sobre los $28.000 millones del año pasado.

Y a ello hay que sumarle la inversión en el programa ATP que hizo para los trabajadores del sector registrado más el bono IFE de 10.000 pesos para las poblaciones de mayor vulnerabilidad social y los trabajadores informales.

Consultado al respecto, el economista Sergio Chouza del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV, sostuvo que la Argentina “hizo todo el esfuerzo suficiente para paliar la pandemia de coronavirus que tenía a su alcanza porque el país no tiene posibilidad de financiarse en el mercado como sí lo hicieron Chile y Colombia, que salieron a buscar deuda para hacer frente a la crisis del Covid-19 y, además, Argentina ya venía con un arrastre en materia de déficit, de déficit del financiamiento monetario al Tesoro”.

A su criterio, la gran virtud de las medidas sociales aplicadas por la administración de Alberto Fernández es que el bono IFE de $10.000, por ejemplo, “llegó a 2 de cada 3 hogares vulnerables” mientras que la asistencia salarial con el ATP cubrió “a la mitad de los trabajadores del sector privado”. “El monto de las transferencias no fue significativo, pero sí su alcance: se llegó a muchas personas”, remarcó.

De cara a los próximos meses, Chouza se mostró optimista y confió en que en la segunda mitad del año “sí se verá una reducción significativa de la pobreza con la reactivación de la economía”.

Ahora, dijo, las transferencias sociales “va a tener más incidencia a la hora de reducir los niveles de indigencia que de pobreza, un paliativo superior en las familias que ni pueden comprar alimentos”.